¿POR QUE SE COMPLICA TANTO LO JUSTO Y SENCILLO?
Los periodos entre unas elecciones generales y las siguientes, como norma habitual, salvo excepciones, que no son improbables, se establece en un máximo de cuatro años.
Los resultados de unas elecciones, generales en este caso, suelen determinar alteraciones en la vida de los políticos que concurren en ellas y, en la de los ciudadanos, tanto si han participado en ellas, como si libremente decidieron no hacerlo, la cuestión, es que para el “ganador”, se abre el periodo de sus sueños, ha ganado, y espera poner en practica todos sus proyectos, aunque hayan sido ocultados a los votantes, por fin ve el momento de poder poner en practica SUS políticas, de elegir SU equipo humano de colaboradores y de tomar las riendas de la actual situación, de ser el protagonista y responsable de SU proyecto.
El caso del, digamos “perdedor”, parece que por rutina, sigue establecido en unas directrices prácticamente iguales a las del “ganador”, en sillones diferentes, pero guiones similares. El “perdedor”, no voy a decir al día siguiente de las elecciones, pero si en un tiempo muy prudencial y mas bien corto, debería de asumir los resultados del fracaso de su proyecto y dedicarse exclusivamente a ejercer su cargo político en el Parlamento como oposición, pero NUNCA, y quizás me lluevan argumentos en contra, NUNCA seguir ocupando el espacio del siguiente candidato que su partido político decida presentar para las próximas elecciones generales. Son cuatro años, pocos, para que el candidato pueda recuperar esos votos perdidos, la confianza de los ciudadanos, darse a conocer a la sociedad, presentar unas directrices de intenciones, sociales, económicas, humanas, en definitiva, dejar que sea durante casi cuatro años él y su equipo, dentro de las siglas de su partido quien se encargue de la regeneración de ese partido, de su transformación política y humana... de contar con tiempo suficiente, y no los últimos 8 o 10 meses, para defender su proyecto dentro de su partido, es mas, desde mi posible temeridad, creo que el líder “perdedor” y su propio partido, deberían ser conscientes que todo el tiempo que pierdan, consciente o inconscientemente, pasados unos tres meses después de la elecciones en presentar el próximo candidato, es tiempo que usurpan al futuro candidato y a la defensa publica de su proyecto y votos que dejan de recuperar para su propio partido, sin profundizar en las guerras internas que el paso de tiempo desencadena en el propio partido, no se puede estar empecinados en mantener una situación engañosa en manos de un líder o un equipo que, aunque suene duro, representan un proyecto de políticas, rechazadas por la sociedad y que no conducen mas que al hundimiento de su propio partido.
Y para terminar, no comparto ese simplista argumento de que “si se presenta muy pronto al candidato, corre el riesgo de quemarse rápidamente”... quemado ya está quien ha fracasado, quien asume el reto de presentarse para ser el candidato elegido, conoce todos esos “riesgos”, incluso los pirómanos caseros, lo que necesita es TIEMPO y APOYO... Esos 4 años no son para mantener lo rechazado, son los que el candidato NECESITA para defender el proyecto que representa y transformar la indignación ciudadana en confianza.
Eliecer Alonso

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